sábado, 20 de junio de 2009
¡Tú no me entiendes, cállate, mírame, dime que sientes! Tú decides si quieres olvidarme o vivir con eso. Confieso que no sigo siendo aquella, aunque lo intento. Te juro que pensé que tú podías ser mi vida y no quiero pensar que me equivoqué como la mayoría. y sé que mereces mucho más, quizás me sienta así por nunca sabértelo dar. Se empieza por perder la ilusión y luego la magia, después va la esperanza hasta que ya no queda nada; ¡Solo rabia, odio! Todo esto porque se acaba. Sientes como la poca luz que queda se apaga. Y no hay final feliz, pero sí pudo haberlo si no fuera por esta vida que llevo podría verlo con mis propios ojos, y sí, se que fue por mi culpa, dejé de poner de mi parte y me callé como una puta. Yo también cometo errores y estoy harto de pecar, por mucho que me mueva siento estar en el mismo lugar. ¿Rectificar o no? He aquí la cuestión, lo siento no sirvió de nada: el orgullo pudo al corazón. Lo reconozco, los dos tuvimos fallos, pero yo me acabé cansando del amor cuando sé que tú no.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario